Del metal
La vida comienza.
Seres.
Disfrazados
de perfectos
cuerpos de tejidos
compuestos.
Paseantes.
Por las ruinas de las murallas.
Escuchando un músico solitario.
Haciendo vibrar.
Las notas de su flauta.
Esos dedos mueven
para obligar a otros ojos
la dispersión tras las piedras.
Por pensamientos fragmentados.
Todos se desenvuelven bien
con su caparazón de milenarios enigmas.
Sorbiendo cafés y helados de frambuesas.
Los labios friccionan el cristal.
Y las palomas grises.
Del mismo color de la ciudad.
Intuyen la tormenta
Y desaparecen, veloces
entre las calles
como minúsculos aviones sin motor.
El cielo se embaraza de agua.
Y se hincha con
nebulosas de algodones azules
Y todos corren.
Huyendo del azul descompuesto.
Soy estatua de hierro.
No puedo moverme.
Algunos dedos curiosos me rozan.
Y las miradas se posan.
Tan vagamente...
que no me siento molesta.
Las aceras se hacen ríos.
Y los tejados derraman
islas de agua que no puedo lamer.
En mi vientre se anidan
espinas de viejas coronas.
Mi corazón es un agujero
en medio del metal.
Los coches escupen agua
por las ruedas
circulares.
Y los paraguas se hacen casas
de nómadas de ciudad.
Miro y siento.
Mis ojos son de la misma
materia que
el centro de la Tierra.
Y si no fuera lo que soy.
Podría destruir el infinito.
Con solo quererlo.
Pero cuando alguien se refugia entre mis brazos...
…. Cuanta luz podría dar si fuera una cálida humana.
Pero no aspiro ni siento.
Y esta vida...
es otra forma de vivir la esperanza.


raquel Olvera dijo
Pero cuando alguien se refugia entre mis brazos...
23 Agosto 2005 | 06:21 AM