Porque no dice nada.
Este corazón mío.
Que a nada se aferra.
Y no posee más que la luz.
De los olvidos.
De lo que cuenta miente.
De lo que guarda protege.
De los hielos abandonados.
En la sala de las cafeterías.
En contenedores de saliva.
Devuelta de mí estomago.
De la raíz se vomitan.
Las sobras del corazón.
Comido.
Con mis dedos.
Y como si de un carnaval.
Fuera mi vida.
Me disfrazo.
Y no siento.
Siento y me disparo.
Justo en la diana.
De mi propia herida.