Comenzamos justo por la palabra exacta.
El dedo en el corazón de la voz.
Pronunciándose.
Y la continuidad de las líneas.
Proyectando moldeadas silabas.
De la sensualidad impregnadas.
Permanezco quieta como un bloque.
Sin movimiento.
Con una encendida calma.
Latente en la piedra.
Derrochando granito del laborioso cincel de tu mirada.
Sin respirar.
Conteniendo el impulso.
Ahogando el aire de mí pecho.
Y cuanto más cerca de mis manos.
Más lejos de la clemencia.
Si suelto el corsé de huesos.
Y la escafandra de pieles.
Este collar de resistencia.
Me tirara del cuello.
Y caeré.
Como si fuera una zorra cazada
en una trampa.
Me coserán las manos.
Venderán mis pieles y
me sacaron los ojos
para hacer llaveros
en forma de corazón.
Sabiendo tanto
aún, no sé de mí
... y permanezco
oliendo el dulce engaño
con alevosía de hembra animal.
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El punto de encuentro de los amantes es el delirio de desgarrar y ser desgarrad@. Ninguna comunicación es más violenta.
Largo y frío es el sueño de la piedra.
Nada guardó del fuego su gris naturaleza.
¡Cómo me espanta lo que se apaga y queda!
Dolores Castro
(Mi maestra)