Te devuelvo el infinito.
Robado.
De lo ajeno por la distancias.
De los imposibles recuerdos de tus dedos.
Y un azul marino delimitando tu perfil de sirena.
Diosa de las cavernas marinas.
Pero no tu sonrisa.
Ese símbolo y rito se pierde en la madriguera de mi vientre.
Anunciándome le gestación.
De una blancura de calidoscopio.
Que pariré junto a mis palabras.
Irrelevantes de importancia para ti.
Represento este paisaje sin futuro.
Con un presente de segundos.
A la perfección del ambiente.
Y como silencioso camaleón.
Me hago de una hoja un vestido.
Y de una gota de agua.
Un espectro sin voluntad.